La espera de lo inesperado, la idea preconcebida de que todo, si puede, saldrá mal, que queda borrada por la esperanza convirtiéndose en una mancha más. Espera esperanza, y esperanzas inútiles, pero es todo lo que tenemos: instinto de supervivencia, camino directo al desastre.
Dame un billete de ida,
no quiero volver sobre mis propias palabras.
Las mismas que llevo empleando desde hace años, en distintas expresiones.
Chocan contra personas diferentes.
Quienes se fueron, quienes llegaron y quienes regresaron.
Pero ellas siguen siendo exactamente las mismas.
Y eso ya no es suficiente.
Me he enamorado.
Y sigo.