He buscado en tu cuerpo desnudo el color de un La sostenido, pero el sonido se escapa entre los dedos, líquido y etéreo, como el amor y la nada.
Todo, de pronto, tiene un dulce sabor a despedida. El tiempo pegado a la piel. Las lágrimas bañan tu pensamiento.
Te quiero y te pierdo por momentos, niño de agua.