viernes, 12 de octubre de 2012

El estúpido deseo de lo imposible

A veces, me encantaría escuchar tu voz y darme cuenta de que nada ha cambiado, como si nada se hubiera roto nunca, como si realmente existiera algo más entre nosotros.

Algo más que un simple compromiso, una palabra vacía que nos une en tensión. Es todo lo que queda, aparte de la lluvia. Aunque a veces me pregunto si realmente hubo algo más en algún tiempo que desconozco.

No eres tú.
No soy yo.
No somos nadie, pero somos todo. No para el otro —que no existe—, sino para nosotros mismos.

jueves, 16 de agosto de 2012

Time to make it burn

Tregua a la guerra y presupongo la paz.
La espera de lo inesperado, la idea preconcebida de que todo, si puede, saldrá mal, que queda borrada por la esperanza convirtiéndose en una mancha más. Espera esperanza, y esperanzas inútiles, pero es todo lo que tenemos: instinto de supervivencia, camino directo al desastre.

Dame un billete de ida,
no quiero volver sobre mis propias palabras.
Las mismas que llevo empleando desde hace años, en distintas expresiones.
Chocan contra personas diferentes. 
Quienes se fueron, quienes llegaron y quienes regresaron. 
Pero ellas siguen siendo exactamente las mismas.
Y eso ya no es suficiente.

Me he enamorado.
Y sigo.

jueves, 5 de julio de 2012

State of emergency

Qué hace un bicho verde en una corchea.
Qué hace un imperdible clavado en la rodilla.
Qué hacen los libros aguando frescos y los pinceles vomitando palabras.
Qué haces a estas horas intempestivas.

Me intrigas.

Me intrigan tus ojos pequeños bajo una maraña de pelos negros, sobre un fino cuello de plata, la sonrisa escarlata y tu perfección vocal.
Eres todo lo que me queda en la absoluta relatividad del presente intemporal.

viernes, 29 de junio de 2012

Curaga

Despertó completamente sola, envuelta en sábanas de lágrimas que se alejaban de su cuerpo con sutileza, al ritmo que marcaba el viento que entraba por la ventana en forma de huracán. Se encargó de cerrar la puerta en un estruendo y ella abrió los ojos de golpe.

Miró a su izquierda, pero él ya no estaba allí. En su lugar quedaba la ausencia de la esencia y el leve recuerdo de su aroma al que se abrazó con fuerza, al aire, y así permaneció un rato, encogida sobre sí misma hasta que sus piernas se desentumecieron lo suficiente y fue capaz de levantarse.

La brisa que jugaba entre su pelo volvió a convertirse en vendaval al abrir la puerta e inundó de pronto la casa. Todo se antojaba blanco y azul, una atmósfera que la imbuía de una calma tensa, como el preludio de una tormenta.

Con pasos pausados se dirigió a la habitación de al lado, pero ella tampoco estaba allí. Había pasado toda la noche soñando con su suavidad y su dolor, deseaba abrazarla con todas sus fuerzas, decirle sin palabras que no pasaba nada y que todo iba a salir bien, que estaba a su lado y que la quería tanto que no la iba a dejar marchar, pero en aquella casa no había absolutamente nadie.

Se dejó caer en el suelo. No había nada que hacer. Como si el tiempo se hubiese detenido en una eternidad miserable. Y sin embargo transcurría a un ritmo frenético.
Perdió las ganas y el sentido contemplando el cielo que se alzaba tras el blanco techo que parecía diluirse por momentos debido al calor asfixiante que invadía su cuerpo, abriendo heridas a arañazos.


Is it night or day?

There's beauty anyway


But if it's dark inside

It's dark outside


miércoles, 13 de junio de 2012

Me comí una estantería por caminar a oscuras por el pasillo.
Intentando no hacer ruido, desperté, quizás, a todos de golpe, a un tiempo.
"Se nos ha colado un fantasma". No. Era mi ojo izquierdo contra la esquina, exacto, zas.

Por lo menos mi oído derecho regresa al trabajo por vacaciones, aunque ahora viva en una casa de cera y las palomas no tengan nada mejor que hacer que dejar recuerdos en la ventana e ir a morir al suelo.

Qué queda de los sueños a estas horas en las que ni un amago de luz resplandece en el horizonte.
Me retuerzo en el recuerdo de lo que no llegará a ser y al mismo tiempo olvido todo lo que fue. Inútil.


A nadie sobrecoge una mujer llorando.
Estoy en la cama y sigo sin poder olvidar sus húmedos ojos verdes.

sábado, 28 de abril de 2012

Fiebre

Si detengo mi mirada sobre sus insignificantes palabras es porque me corrompe la risa en un espasmo.
Un espasmo interno que no es más que una mezcla de celos y rencor. Sentimientos que no reconocería como propios ni aunque me colgaran al revés del dedo pulgar del pie.


Aquí todos los días son carnaval, qué bien. 
El juego de caretas y máscaras sonrientes que rozan lo esperpéntico se sucede con total naturalidad hora tras hora, como en un baile silencioso y profundamente premeditado. Puro convencionalismo que apenas quatre gats se atreven a cuestionar.
La mano en alto los de arriba, acompañando a una mirada de desdén y fingida superioridad, es suficiente para mantener al resto tras la línea, aplaudiendo como dulces retrasaditos ante una grotesca función de circo.

Y qué circo, señoría, el circo va a ser cuando realmente me estén ustedes juzgando por estas miserables palabras que escapan apenas de un hilo de voz.
Entonces vendrá la verdadera emoción.

Al fin y al cabo, la miseria no es más que un ciclo, un ciclo en forma de espiral, y cada vez estamos más cerca del centro, del colapso.
Pues me alegro.
Me alegro y mucho.

A la tierra será devuelto todo lo que arrebatasteis sin más derecho que el de las cinco falacias (del sustantivo "falo", que es de donde os salen) que os creísteis en vuestra absoluta ignorancia y aceptasteis como ley suprema.

Y así el espasmo precede al esputo previo a la muerte por ahogo.
Yo no sé vivir, sólo sobrevivir.
Bailemos, pues, al borde del río.


viernes, 27 de abril de 2012

Ma olen udu

Perdí el bus porque mi pianista estaba pensando.

Se encontraba postrada en un rincón cualquiera de un túnel subterráneo camino a ninguna parte, bajo una luz enfermiza que parpadeaba y amenazaba con desfallecer de un momento a otro, enclavada frente a un teclado que fingía una muerte temporal en agónico silencio.
Sus rizos rojizos, recogidos de mala manera en un moño o un intento de coleta, me impedían ver un rostro que ya apenas recordaba, pero en el que se intuía la misma expresión distraída y decidida, todo a un tiempo, que había percibido en ocasiones anteriores.

Seguí caminando en su dirección, siguiendo a aquella masa de gente que no se dignaban siquiera a levantar la vista por un instante y ver más allá de ellos mismos. Sentía que nadie más la veía, si es que había alguien más allí, nadie más que yo, que mantenía la esperanza de que arrancara alguna pieza de aquellas teclas inertes y poder sentir de ese modo la parte de su alma que fluiría con aquella música aún inexistente.

De vez en cuando profería algún sonido, un acorde aleatorio, y al segundo apartaba la mano como si quemara. Después procedía a rascarse la punta de la nariz o la raíz bajo la sien con aire distraído, antes de probar de nuevo.

Me encontraba a apenas unos metros de ella cuando alzó la cabeza en mi dirección.
Ni siquiera entonces nuestras miradas se encontraron.

Giré la esquina y la dejé a mi espalda.
La, re, mi, es todo cuanto pude distinguir antes de subir a las escaleras mecánicas.

Desde allí contemplé cómo lentamente escapaba de mi campo de visión bajo el techo del pasillo, preguntándome cuál sería su nombre (tal vez Cristina, Olga o Fátima, quién sabe), a qué sonaría su voz o qué sería eso en lo que pensaba y que ahuyentaba a su inspiración.
Entonces me di cuenta de que lo prefería así, de que era parte de esa magia imperceptible para el resto, tan necesaria para mí.

No salió belleza de sus manos aquella tarde, al menos no en mi presencia, y yo tuve que esperar diez minutos más bajo un atardecer azul de Abril.


jueves, 26 de abril de 2012

jueves, 12 de abril de 2012

Pretender

A veces, sin querer, imagino tu cuerpo pequeño y desnudo, temeroso, entre aquellas cuatro paredes que se me antojan oscuras y roídas, acariciando con manos temblorosas la suavidad de un tiempo que no me pertenece en ningún caso.

De pronto, no siento nada más que el vacío que deja la ausencia del recuerdo, una idea que no llega a existir.
Un hueco en medio de ninguna parte.
Un anhelo difícil de reconstruir.

Lo lleno con pasiones que no son mías, ilusiones que no llegan ni a sueños y alguna que otra palabra de autoengaño —o autodestrucción, según se tercie.

Entonces marcho y vuelo lejos, a un lugar en el que nadie puede encontrarme. Ni siquiera yo misma.
El único sitio que aún me pertenece en este hueco mundo, lejos de las mentiras, del egoísmo, de cualquier tipo de cuchilla, y lejos de ti.

Me gusta pensar que la distancia no es más que un concepto sin fundamento, la sombra del viento que circula entre nosotros.
Y a pesar de todo esto, te echo de menos.


domingo, 1 de abril de 2012

The stain

I don't know how to express
When a tear falls
A drop breaks against the rest
And gets lost, lost for ever.
So fragile, so brief.


And I don't know how to bear
When the hours weigh on my heart.
When they weigh, they capture, they sink it
Inside a kind of murky water, dismal and dark.



No bubbles when I scream
Not "You" without your past.
And I can't.
I can't.
I can't.

Go and fool me again.
I don't want anything with or without you.



Nothing is going to last for ever.
Not our lives, neither the sky.
So let's forget about it all, the world and the rest.
You don't have anything to hide.
And I know everything about yourself.



This feeling is wearing me down.

miércoles, 21 de marzo de 2012

I have

Bajó del autobús a paso lento, al tiempo que el aire gélido acosaba a su ombligo sin que ella se diera por enterada.

Simple cuestión de prioridades: por encima de la necesidad de preservar la integridad de su vientre se encontraba el deseo imperioso de encontrar la libretilla que rehusaba de ser acogida por sus manos nerviosas y ciertamente escurridizas.

La llovizna comenzaba a hacer mella sobre su cuerpo enfundado en negro cuando se dispuso a anotar en el pequeño cuaderno un breve fragmento del libro que tan sólo un día antes había comenzado a leer con avidez, cuyas páginas le estaban robando el sueño y, de algún modo, la vida. El papel quedó manchado por la marca de la tinta, tres líneas torpes, y alguna que otra gota de polución comprimida, antes de ser devuelto a la mochila.

Una mirada al frente, un verde parpadeante, y una impulsiva carrera para cruzar la carretera antes de que un color y una convención se lo impidieran.

Algunas veces, su mirada se encontraba con la de otro transeúnte. Otras, ni siquiera eso era necesario para sentirse avasallada por una creciente necesidad de crear todo aquello que rápidamente florecía en su imaginación y así hacerlo real. Poder palparlo, contemplar lo que nunca llegaría a acercarse lo suficiente a esa realidad mental. Y atraparlo.

El gesto. El conté y el carbón.
Una mancha de acuarela.
Colores fríos, apagados, oscuros.
Tequila para disolver la pintura y las penas.
Y dejar a las frágiles gotas correr libres por el papel, el influjo de la gravedad.

El sexo implícito, los almendros en flor, el agua, el cielo, las ventanas, el Tú, el Yo, el amorodio y alguna especie de naturaleza invertida.

Los pensamientos corren a cuenta y riesgo del estruendo de la batería contra sus oídos, acompasando su respiración o eliminándola por completo. Las ideas fluyen a través de los sonidos más graves, entremezclados con un chillido agudo.
Cualquier otro tipo de sensación aún está por escribirse.

"Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas."

miércoles, 14 de marzo de 2012

Seen

Nada hay mejor que un grito bien entonado, que un mordisco en una trenza y un pellizco en el cielo, el techo bajo mis pies.

Siempre lo mismo: las palabras se agotan, los recuerdos se avivan en tu cabeza con ese rostro esperpéntico.
Una sonrisa deformada, los ojos caídos, una carcajada que revuelve las entrañas sobre un fondo verde oscuro que se retuerce en una mueca de dolor.

Hemos confundido el inconformismo con el exhibicionismo, y aquí estamos, desnudos frente al mundo. Estáticos mientras el resto gira alrededor.

Resuena un rugido agudo desde el interior, como un llanto, como un gemido. De pronto todo estalla en una lánguida agonía que se extiende suavemente, derramándose en cada resquicio de tu mente. Y sin embargo la felicidad permanece flotando sobre el pétalo de una flor de cerezo, tan leve, tan frágil. —Tan grácil.

Los hilos forman alguna clase de patrón indescriptible. Lo rechazo y al mismo tiempo me intriga. Quiero descomponerlo. Quiero...
...Pero nada llega. Nada es suficiente. Y así, en silencio, muero.
Que no se pierda la alegría ni el ánimo.

It's not enough.
I need more.
Nothing seems to satisfy.
I said, I don't want it.
I just need it.
To breathe, to feel, to know I'm alive.

domingo, 11 de marzo de 2012

It

Busco en ti la inspiración que me ayude a reescribir lo que leo tras tus ojos vidriosos, reflejados en un ventanal que hace las veces de espejo.
Te admiro tras él, mientras tú te deshaces en el suelo, casi inerte.

Una mano extendida al infinito, implorando la ayuda que nunca llega.
El rostro hundido en la penumbra que queda bajo tus cejas.

Piel oscura, roída por el sol, desgastada por todo aquello que te persigue y que quieres dejar atrás; es tu único límite, esta vida, qué vida — a dónde me ha llevado, imagino que pensarás. Y suelo divagar sobre las reflexiones que inundarán tu embotada cabeza al tiempo que ves pasar una hilera de piernas deambulando a un ritmo mecánico por estas húmedas calles que se han convertido en tu ruina y tu hogar.
De qué sirve alzar la mirada si ellos no (te) miran, directamente no (te) ven.

"Otro más y otro".
"Sólo deseo no tener que verme en tu situación".

Pues si (te) miran, lo hacen con desprecio, rara vez con compasión.
Será el hedor de la miseria, que espanta hasta al más fuerte.

Quisiera conocer tu historia, si mi tiempo fuera mío de algún modo.

martes, 6 de marzo de 2012

All.

Hemos traspasado la frontera, quebrantado el horizonte, derruido sus puertas y reducido la sombra a un vaso de absenta.

Antes de ser para ser nadie, antes de ser para nadie, fuimos agua, fuimos arena. Pues somos barro, lodo y mierda. Llenamos los resquicios de una vasija en proceso de restauración. No hace más que quebrarse y nosotros caemos con ella.

Pero en algún lugar en medio de esta locura, ya sea en tu cama o en la mía, sobre la hierba o bajo el cielo, existe algún tipo de calma con aspiraciones intemporales. He dejado el alcohol para darme a la droga más dura. (¿La que más dura? — ¿La que madura? — La quemadura). Y no quiero volver atrás.


Cederé mis espirales al cielo, al espacio y a alguna galaxia lejana. Que se las lleven lejos, no quiero volver a saber nada de ellas.
Y si llueve dolor o alguna clase de llanto se abre paso entre mis pulmones, en mi pecho, cerraré los ojos y me refugiaré bajo tu paraguas. Siempre en medio de la misma calle gris que sólo tú sabes llenar de verde.


Que la vida se haga con todo este alquitrán.
Dame un árbol sobre el que respirar.




A PLACE CALLED HATE
THE CITY OF FEAR



miércoles, 25 de enero de 2012

Del desgaste al arrastre

No sé cómo combatir este pesar ,
no sé nada, no sé cómo
todo acaba del mismo modo.

No sé cómo combatir este pesar,
si no es con una sonrisa.
Hace tiempo que dejé de preguntarme por el sentido,
por el fondo y por el trasfondo de ésta.


Sólo sé decir "quiero",  PERO LO CIERTO ES QUE NO QUIERO NADA — NADA DE TI.


Las manos se deslizan en el aire, acarician el vacío que queda entre mi cuerpo y estas cuatro paredes.
Llego a mi rostro, cierro los ojos, los oculto tras mis manos, los froto con lentitud. 
Entreabro los dedos, ojos abiertos. Hay cielo sobre mi cabeza.
Trato de alcanzarlo con mis brazos. Simulo figuras en este espacio inerte.
Cojo aire y me ahogo.
De nuevo,
               me he tumbado al revés.


Qué es lo Bueno y qué es lo Malo.
Qué es y qué no es.
Te quiero y te amo y te desprecio y te odio.


왜영어로는전혀안하고스페인어로만트윗하냐고
엉엉나도뭔뜻인지알고싶어ㅜ



jueves, 19 de enero de 2012

Biophilia

Anoche —quiero decir: ahora, que es de noche— trataba de escribir sobre el recuerdo de tus ojos. Pero es todo una incoherencia.

Que si escribimos, dibujamos o cantamos acerca de momentos vividos, es con la única intención de que regresen y así poder revivirlos. No somos capaces de asumir el paso del tiempo, conceptos demasiado abstractos, infinitos, absolutos (al menos en mayor medida que nosotros).

Nos creemos por encima de todo, pero somos una ínfima parte de algo tan grande que nos transciende.

Sin embargo, ya no dejo que ese peso me aplaste, no, extiendo los brazos y sonrío a ese TODO que se extiende sobre mí.
No cambiaría este momento por ningún otro.

Creo que estoy bien, cansada, pero bien.

martes, 17 de enero de 2012

No te quedes hasta tarde

"Y eso es todo", piensa ella en un suspiro al tiempo que cuelga el teléfono, "tan pronto como llega se desvanece y nada parece haber cambiado en absoluto. La sensación de antes  permanece, y los problemas también."

¿Problemas? ¿Qué es eso?
Todo lo que sientes es un profundo pesar, como un desgaste tanto físico, como psicológico, como emocional. 
Necesitas achacarlo a algo concreto para poder hacerle frente y superarlo —porque necesitamos superarnos constantemente.

Pero lo único cierto es que nada es cierto.




domingo, 8 de enero de 2012

Del sexo consumista

Ya lo decía el Poeta hace muchos años: vivimos en una sociedad sexocentrista.
Que si vestimos de tal forma, utilizamos la colonia "x" o mostramos cierta actitud premeditada al mundo (la fachada que nos une con esa supuesta realidad), es por y para el sexo.
Y esto es maravilloso, claro, sobre todo a estas edades en las que las hormonas están revolucionadas y las emociones a flor de piel, en las que no sabemos muy bien lo que queremos ("pero lo queremos ya") y mucho menos a dónde vamos, simplemente caminamos creyendo que podemos comernos el mundo y a la gente que lo conforma.

Pero si el sexo está sobrevalorado, no se debe únicamente a ese instinto primario que nos caracteriza como animales que somos, sino que se ve incrementado por el simple hecho de que hasta hace dos días, como quien dice, ha sido el gran tema tabú. Más aún en estos tiempos de crisis y decadencia generalizada, en los que buscamos un refugio por remoto que sea.
Ahora que hemos abierto la caja de Pandora y hemos quedado deslumbrados por su interior, idealizándolo en la mayoría de los casos como algo que no es del todo alcanzable —porque estos humanos nunca están conformes con nada— somos incapaces de apartar la mirada y pensar en otra cosa que no sea el desahogo que ello nos produce. El placer por el placer, y, de vez en cuando, algún que otro sentimiento que lo acompaña.

Considero importante también el factor morboso que lleva desarrollando esta nuestra sociedad desde el siglo pasado una vez se han desprendido ciertos tapujos, la fascinación por lo prohibido o lo políticamente incorrecto. Aspecto que, por cierto, la publicidad ha sabido aprovechar muy bien.

Ayer hablaba con el Músico sobre este tema, entre otras cosas.
De cómo los empresarios se refugian en la excusa "nosotros damos a la gente lo que nos pide", cuando realmente son ellos quienes crean en la gente según qué necesidades, dependiendo de su propio interés —del egoísmo, en definitiva—, siendo lo único que ofrecen al mercado.
Posee lo que vendo y serás digno de poseer una vida superior.


Pues bien, ayer me quedé yo mirando al Músico, o más bien contemplándole cual "musa" que es, al tiempo que me preguntaba qué carajo tiene (ajajaja) que me trastorna hasta el punto de hacerme perder la cordura con una sola palabra o un simple beso.

Analizándolo desde el punto de vista egoísta que me permitía banalizar cualquier tipo de encuentro sexual anterior, me pregunto si se debe al mero deseo de sentir algo de placer, por hacer algo distinto, por desaparecer un rato de la realidad. El abandono.

Pero, ¿por qué él, sólo él (la variable evidente que hace que todo sea distinto respecto al pasado) y no alguien más? ¿Por qué nunca antes había sentido esto?
Es entonces cuando aparece el nuevo matiz: ¿y si se tratase de poseer lo más maravilloso que he conocido en mi vida en su total complejidad? ¿Hasta qué punto influye nuestra cultura, el capitalismo y toda la mierda que conlleva, en mi cabeza?
(Me desentiendo del sujeto pensante)

Como si la vida fuera un simple objeto, basada en el egocentrismo y en el individualismo de cada uno.
Ese ego personal que os permite pisotear a los demás y no sentir remordimiento porque "si no lo hacía yo, lo iba a hacer otro", porque "si antes me lo hicieron a mí, por qué no iba a devolverlo".

Me he negado a aceptar esto desde que tengo memoria.
El mundo no puede estar tan vacío, y si lo está, yo no formo parte de él.

Me doy cuenta, entonces, de que todas estas frías premisas carecen de fundamento.
Es por ello que paso las horas tratando de trascender cualquier concepto, por liviano que sea.
Detrás, hay mucho más de lo que queremos —o podemos— ver. Y esas verdades ocultas, o mostradas a medias, no son más que las que tú quieres que sean.

De este modo puedo afirmar que si muero por tenerle un poco más cerca es por la pseudo-inocente necesidad de volcar todo lo que soy y unirme a todo lo que amo, muy lejos de lo que algún día pudo significar el mismo acto. Llevada por algún tipo de sentimiento romántico (del Romanticismo, eh) y alguna que otra idealización innecesaria pero inevitable.
O por desfogarme.
O por amargura.
O por alegría.
O porque sí
O porque le amo y punto.

Inconscientemente buscamos de este modo el equilibrio que no encontramos en el mundo, que por un instante deja de existir por completo. Y nada hay mejor que eso.
...Mientras quede la música.


Esta parrafada es culpa de Jeff Koons.


sábado, 7 de enero de 2012

I want my {winter} back

Qué buscamos en los ojos ajenos, sino un leve atisbo de nuestro propio mundo sacado de contexto, o parte de algo complementario, que no completamente opuesto, que no del todo comprendemos.

Si nuestras frecuencias se encuentran, échale la culpa al destino o al karma (qué mierda de concepto).

Cuál es el punto de inflexión, me pregunto, si todo lo que soy pasa a ser suyo.
Como si de líquido se tratase, se desliza y fluye, en busca de la armonía, del perfecto equilibrio.

Nunca antes había valorado esta estabilidad — la dulzura y la tranquilidad en las que me mezo cuando estoy a su lado.
Nunca antes había sentido esto.
Nunca antes había sentido.
Nunca antes.
Nunca.


Me gusta hablar de lo relativo en valores absolutos.