viernes, 27 de abril de 2012

Ma olen udu

Perdí el bus porque mi pianista estaba pensando.

Se encontraba postrada en un rincón cualquiera de un túnel subterráneo camino a ninguna parte, bajo una luz enfermiza que parpadeaba y amenazaba con desfallecer de un momento a otro, enclavada frente a un teclado que fingía una muerte temporal en agónico silencio.
Sus rizos rojizos, recogidos de mala manera en un moño o un intento de coleta, me impedían ver un rostro que ya apenas recordaba, pero en el que se intuía la misma expresión distraída y decidida, todo a un tiempo, que había percibido en ocasiones anteriores.

Seguí caminando en su dirección, siguiendo a aquella masa de gente que no se dignaban siquiera a levantar la vista por un instante y ver más allá de ellos mismos. Sentía que nadie más la veía, si es que había alguien más allí, nadie más que yo, que mantenía la esperanza de que arrancara alguna pieza de aquellas teclas inertes y poder sentir de ese modo la parte de su alma que fluiría con aquella música aún inexistente.

De vez en cuando profería algún sonido, un acorde aleatorio, y al segundo apartaba la mano como si quemara. Después procedía a rascarse la punta de la nariz o la raíz bajo la sien con aire distraído, antes de probar de nuevo.

Me encontraba a apenas unos metros de ella cuando alzó la cabeza en mi dirección.
Ni siquiera entonces nuestras miradas se encontraron.

Giré la esquina y la dejé a mi espalda.
La, re, mi, es todo cuanto pude distinguir antes de subir a las escaleras mecánicas.

Desde allí contemplé cómo lentamente escapaba de mi campo de visión bajo el techo del pasillo, preguntándome cuál sería su nombre (tal vez Cristina, Olga o Fátima, quién sabe), a qué sonaría su voz o qué sería eso en lo que pensaba y que ahuyentaba a su inspiración.
Entonces me di cuenta de que lo prefería así, de que era parte de esa magia imperceptible para el resto, tan necesaria para mí.

No salió belleza de sus manos aquella tarde, al menos no en mi presencia, y yo tuve que esperar diez minutos más bajo un atardecer azul de Abril.


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