Perdida en un tiempo incierto, encontré el blog que empecé a escribir hace algo menos de un año.
Una entrada solitaria en la que trataba de explicar las razones
Databa, concretamente, del día 29 de Diciembre del 2010 —curiosa fecha si tenemos en cuenta todo lo que estaba aún por pasar.
A veces desearía haber tenido el tiempo y la continuidad suficientes para reducir a palabras lo que ocurría y sentía entonces, en el fin de la espiral, cuando la soledad amenazaba con engullir el mundo de nuevo, y cómo, jugando con ella, conseguí [re]encontrarme a mí misma, en cualquier otro lugar.
Hubiera hablado de aquellos ojos verdes que me arropaban en sueños cuando el frío calaba dentro, de cómo el egoísmo desmesurado de quien dice que ama y a quien no amas puede traspasar cualquier frontera, de cómo conseguir tumbarse al revés.
Del auto-abandono y de la decadencia.
De la muerte y sus consecuencias.
Del anhelo y del vacío de la existencia.
Y de cómo todo ello sucumbía y se sacudía bajo el influjo de la Música, la única que permanece cuando nada más queda, acunándote con suavidad y devolviéndote el aire suficiente para gritar.
¿Gritar qué? Que el tiempo no existe y que el sentido de todo esto es desvanecerse al final [en un color, tú eliges cuál].
Que no, que no pienso aceptar ningún tipo de limitación como verdad absoluta y que me niego a caer ~ si la caída se encuentra en el castillo en medio del mar, llévame lejos, de vuelta a la realidad.
Entonces hubiese hablado también de mi eterna lucha contra el amor y de cómo aquellos otros ojos verdes, traídos por el estridente sonido de la felicidad, fueron capaces de darle la vuelta a todo lo establecido.
De cómo, gracias a ellos y a mi FielCompañera, recuperé la ilusión y empecé a vivir como si cada momento fuera el último —pues así es, al fin y al cabo.
La auto-superación consecuente al proclamado RENACER.
De esta forma conseguí dejar atrás lo que fue y lo que nunca fui, desterrando el pasado, anclándome en el presente eterno y olvidando un futuro que nunca llega.
El orden está sobrevalorado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario